Me parece más curioso aún que no es un sentimiento privado, sino más bien, es una actitud compartida. Las ganas de despedir el año recordado sus sucesos se vuelven un acto colectivo. Desde las interminables listas de lo mejor del año (discos, libros, fotografías), hasta los noticieros que recuerdan los sucesos más imporantes, pareciera que el ser humano divide el tiempo en pedazos porque necesita gozar de los finales. O será que en realidad, lo que anhelamos son los recomienzos?
Para mi este año trajo muchos y profundos cambios. Por ejemplo, finalmente terminé la carrera y con ello me quité de encima mi propia piedra del Pípila que me mantuvo pesado durante años. En ese sentido, este fin de año me siento más ligero que nunca... pero llegará enero y habrá que planear un recomienzo. En qué? Todavía no sé. Por lo pronto, confieso que yo sin duda necesitaba gozar de un final, y este año me trajo un auténtico final feliz.
Y ya que estamos en esto, le cedo la voz a un experto:
"It's funny. I can look back on a
life of achievement, on challenges met,
competitors bested, obstacles overcome.
I've accomplished more than most men,
and without the use of my legs.
What. . . What makes a man, Mr. Lebowski?"






